Construidos
301m2Parcela
838m2Habitaciones
4Baños
5Piscina
SíEn lo alto de la costa mediterránea de Altea, donde el mar se encuentra con las montañas y cada atardecer parece sacado de una película, esta villa ofrece mucho más que una propiedad: ofrece una forma de vida. Ubicada en una de las zonas residenciales más privilegiadas de Altea, la casa goza de una tranquilidad absoluta a tan solo unos minutos del encantador casco antiguo, las playas, el puerto deportivo, restaurantes, clubes de playa, campos de golf, clubes de tenis y colegios internacionales. El aeropuerto de Alicante se encuentra a menos de una hora, lo que convierte a la propiedad en el lugar ideal tanto como residencia permanente como para una escapada mediterránea sin complicaciones. Construida en 2003 sobre una parcela privada de 838 m², la villa fue diseñada para aprovechar al máximo la luz, las vistas y la vida al aire libre. Con 301 m² de construcción total y 195 m² de espacio habitable distribuidos en dos plantas, cada rincón de la casa se conecta con el paisaje circundante. Desde el momento en que se entra en la planta principal, la mirada se dirige directamente hacia el infinito horizonte azul. La zona de estar diáfana, que incluye salón y cocina, se integra a la perfección con una terraza panorámica donde las mañanas comienzan con un café con vistas al mar y las tardes terminan con las luces de Altea y Albir brillando a lo lejos. La suite principal se convierte en un santuario privado, con vestidor, elegante baño, espacio de trabajo y acceso directo a la terraza, porque despertar con estas vistas no debería reservarse solo para las vacaciones. La planta baja ha sido diseñada para ofrecer comodidad, privacidad y largas estancias de verano con familiares y amigos. Tres amplios dormitorios, cada uno con su propio baño en suite, se abren directamente a la terraza de la piscina principal, creando una conexión perfecta entre el interior y el exterior. En el exterior, el estilo de vida mediterráneo cobra vida. Una gran piscina rodeada de terrazas soleadas, una barbacoa de verano, comedores al aire libre y tranquilas zonas de estar crean el entorno perfecto para desayunos relajados, cenas al atardecer y veladas inolvidables bajo el cielo español. El jardín de bajo mantenimiento y el aparcamiento privado hacen que la propiedad sea práctica y fácil de disfrutar durante todo el año. Pero lo que realmente hace que esta villa sea inolvidable son las vistas. No se trata solo de una vista al mar, sino de una pintura viva que cambia de color a cada hora del día. Una vista que brinda calma por la mañana, belleza por la tarde y magia al atardecer. Algunas casas se miden en metros cuadrados. Otras se miden por las sensaciones que transmiten. Esta es una de ellas. ¡Contáctanos para hacer realidad tu sueño!
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*El ahorro propio no puede ser inferior al 30%.